Back to School
Respira hondo. Mientras inhalas, llena tus pulmones de la esperanza, la paz y el amor renovadores de Dios.
Mientras exhalas, deja ir el miedo, la presión, las dudas y la ansiedad.
En este momento, recuerda: Dios está cerca y no estás solo.
Mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme. Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo:—¡Es un fantasma!
Pero Jesús les habló, diciéndoles:—¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!
Mateo 14:24-27
¿Te has encontrado alguna vez en medio de una época «tormentosa» en tu vida? No todas las tormentas vienen acompañadas de lluvia, viento u olas. Algunas tormentas se producen dentro de nosotros: la ansiedad, la soledad, el dolor, la presión, la incertidumbre o la sensación de que nadie entiende realmente lo que estamos pasando.
Una de mis canciones favoritas de un musical es «You Will Be Found», de Dear Evan Hansen. El estribillo dice: «Incluso cuando la oscuridad te abrume, cuando necesites un amigo que te sostenga, cuando estés destrozado en el suelo, te encontrarán». Así que deja que el sol entre a raudales, porque alzarás la mano y volverás a levantarte, levantarás la cabeza y mirarás a tu alrededor, te encontrarán». La canción habla de esa sensación de que nadie te ve ni entiende por lo que estás pasando. Pero poco a poco, el mensaje cambia: incluso en esos momentos, no estás solo. Alguien te está tendiendo la mano. La luz sigue abriéndose paso.
Eso es parte de lo que Jesús les recuerda a los discípulos en medio de la tormenta. El miedo y la soledad pueden parecer abrumadores, pero la presencia de Dios suele estar más cerca de lo que creemos. La renovación empieza cuando recordamos que no afrontamos las tormentas de la vida solos. Dios nos ha encontrado y siempre lo hará.

Kristen Koger
Pregunta para reflexionar:
¿Quién te ayuda a superar las dificultades en tu vida?
Dios, cuando la vida se me haga pesada o me abrume, recuérdame que no estoy solo. Renueva mi valor cuando el miedo y la ansiedad empiecen a apoderarse de mí. La tormenta a la que me enfrento ahora mismo es…
Ayúdame a confiar en que estás conmigo, incluso en medio de la tormenta. Amén.
Empieza este día renovado en mente, corazón y espíritu.
Que puedas sentir la presencia de Dios en los momentos de tranquilidad, confiar en Él en medio de las tormentas de la vida y recorrer tu camino con valentía, compasión y paz.
Y que recuerdes que, vayas donde vayas, nunca estás solo.
