Tiempo Ordinario

pausa

Compartamos una oración breve. Inhala durante tres tiempos, pensando: «Dios es santo».

Aguanta la respiración un tiempo, pensando: «Y».

Exhala durante tres tiempos, pensando: «Yo soy santo».

¡Inténtalo tres veces! «Dios es santo – y – yo soy santo».

escucha

Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos, y uno, que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

Jesús le dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” Éste es el más importante y el primero de los mandamientos. Pero hay un segundo, parecido a éste; dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.

Mateo 22:34-40

piensa

¿No te parece increíble que toda la ley se reduzca a solo dos cosas: amar a Dios y amar a tu prójimo como a ti mismo? La verdad es que muchos de nosotros amamos a Dios y la mayoría nos esforzamos por amar a nuestro prójimo. Pero, ¿qué opinas de ti mismo? ¿Cómo te hablas a ti mismo? ¿Con qué nombres te llamas a ti mismo que nunca, jamás, le dirías a otro ser humano? ¿De qué manera cuidas tu propio cuerpo, mente y espíritu, de forma consciente?

El pasaje bíblico de hoy nos recuerda que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pero muchos de nosotros amamos a nuestro prójimo mucho más de lo que nos amamos a nosotros mismos. Hoy te animo a que practiques el amor y la misericordia contigo mismo y con los demás. Afirma que eres un hijo amado de Dios, creado a imagen de Dios, ¡y que eres bueno! Y recuerda: todos los demás también lo son. Así que amemos a Dios y amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, hoy y siempre.

Yolanda Denson-Byers

Yolanda Denson-Byers

Pregunta para reflexionar:

¿De qué manera puedes practicar hoy el amor propio y el cuidado personal?

Ora

Jesús, dices que soy bueno. ¡Ayúdame a creerlo y a verlo! Ayúdame a quererme a mí mismo y también a los demás. Amén.

Ve

A lo largo del día, busca a propósito oportunidades para parecerte más a Jesús. ¿Cómo puedes aumentar tu amor, tu cariño o tu amabilidad hacia los demás? Márcate como objetivo hacer hoy un acto de bondad al azar.