Tiempo Ordinario

pausa

Inhala y di: Te tengo a Ti, Dios.

Exhala y di: Lo tengo Todo. 

 

escucha

Cuando Jacob se quedó solo, un hombre luchó con él hasta que amaneció; pero como el hombre vio que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la coyuntura de la cadera, y esa parte se le zafó a Jacob mientras luchaba con él. Entonces el hombre le dijo:

—Suéltame, porque ya está amaneciendo.

—Si no me bendices, no te soltaré —contestó Jacob.

—¿Cómo te llamas? —preguntó aquel hombre.

—Me llamo Jacob —respondió él.

Y Jacob llamó a aquel lugar Penuel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sin embargo todavía estoy vivo.»

Ya Jacob estaba pasando de Penuel cuando el sol salió; pero debido a su cadera, iba cojeando.

Génesis 32:24-27, 30-31

piensa

Este es uno de los pasajes más extraños de mi lectura de Génesis. ¿Tenemos que luchar con Dios para recibir su bendición? Si recordamos la historia de Jacob, vemos que su modo de vida consistía en luchar. Luchó con su hermano mellizo desde el vientre de su madre. Luego, junto a su madre, trama obtener la primogenitura de Esaú. Más adelante, lucha con su suegro Labán, quien le paga a Jacob con su propia cuchara de artimaña. Lo curioso es que Dios ya había determinado que Jacob recibiría su bendición. En la soberanía de Dios, ya estaba establecido que el mayor serviría al menor. Pero, en lugar de confiar, Jacob se esforzó por tomar a la fuerza lo que Dios quería darle por gracia. En la lucha con Dios, la bendición se ve de manera distinta. Dios le da a Jacob la bendición de una herida: una marca que lo lleva a depender y, finalmente, a recibir aquello que Dios le había prometido desde el principio.

Gabriela Martínez Seda

Gabriela Martínez Seda

Pregunta para reflexionar:

¿Tratas de obtener a la fuerza lo que Dios quiere darte por gracia?

Ora

Dios, el mundo me ha enseñado que tengo que luchar y pelear para obtener. Y quizás en ocasiones traigo esa misma dinámica a mi relación contigo. Ayúdame a ceder la lucha y a abrazar la bendición de la dependencia de ti. Amén. 

Ve

Que tu vida sea un retrato del Reino, 

Que otros puedan ver en ti cómo se ve una vida bajo la bendición de la presencia y la provisión de Dios.

Ama, responde y sirve desde la abundancia de Jesús.