Tiempo Ordinario

pausa

A tu señal: Estás aquí. Has aparecido. Eso importa.

Prepárate: Haz una pausa. Respira. Deja que tu corazón se ponga al día.

Quédate quieto un momento. Deja que el Espíritu se mueva.

Y escucha la verdad de Dios.

escucha

Cuán grande es la bondad que has reservado para quienes te honran que comprometes con los que se refugian en ti-¡a la vista de todos! Los escondes al abrigo de tus alas a salvo de las intrigas humanas. Los ocultas en un refugio a salvo de las lenguas acusadoras.

Todos los que esperáis al Señorsed fuertes y que vuestro corazón cobre valor.

Salmo 31:19-20, 24

piensa

Hay días en que la vida parece ruidosa. El estrés, la presión, la gente, las expectativas… todo puede acumularse rápidamente. Y luego está esta promesa silenciosa: la bondad de Dios es abundante. No es escasa. No se agota. No sólo para los demás, sino para ti.

Dios es un refugio. Un lugar seguro. Cuando te azotan las tormentas, ya sean situaciones duras o simplemente pensamientos pesados, tienes un lugar real al que ir. No para escapar de la vida, sino para ser sostenido en ella.

Y aquí está la parte más asombrosa: ¿esa misma bondad? También está en ti. Dios te hizo con ella. Lo que significa que aunque te sientas apagado, cansado o no seas tú mismo, esa bondad no ha desaparecido.

A veces sólo necesitas volver a él. Ve a Dios. Quédate quieto un momento. Déjate descansar allí. Deja que esa bondad vuelva a instalarse lentamente en tu corazón y en tu mente.

Y con el tiempo, la gente se dará cuenta. No porque seas perfecto, sino porque hay algo estable en ti. Algo pacífico. Has encontrado un lugar donde estar. Y un lugar donde ser sostenido.

Brenda Thompson

Brenda Thompson

Pregunta para reflexionar:

¿Qué crees que significa que la bondad de Dios forme parte de ti?

Ora

Dios, gracias por tu bondad que nunca se agota. Cuando la vida me parezca pesada, ayúdame a acudir a ti y a encontrar descanso. Sé mi lugar seguro. Recuérdame que tu bondad sigue estando en mí, aunque no la sienta. Permite que vuelva a llenar mi corazón. Amén.

Ve

Vete. Estás preparado.

Empieza a practicar hoy. Busca una forma sencilla de construir tu vida sobre Dios.

Empieza poco a poco. Presta atención. Observa dónde está actuando Dios.

Dios está contigo, siempre.

E incluso el más pequeño paso de fe puede empezar a hacer crecer algo fuerte.