Tiempo Ordinario
Compartamos una oración breve. Inhala durante tres tiempos, pensando: «Dios es santo».
Aguanta la respiración un tiempo, pensando: «Y».
Exhala durante tres tiempos, pensando: «Yo soy santo».
¡Inténtalo tres veces! «Dios es santo – y – yo soy santo».
Dios se dirigió a Moisés y le dijo: «Dile a la comunidad israelita lo siguiente: Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo.»
Levítico 19:1-2
¿Qué significa para ti la palabra «santo» ? A algunas personas les hace pensar en figuras como la Madre Teresa, Martin Luther King, Jr. o Dorothy Day. Quizá pensemos en monjas que viven en un monasterio o en ermitaños que habitan en cuevas. Puede resultar tentador imaginar que hay que ser perfecto para alcanzar la santidad, pero eso no es cierto. ¡Dios utiliza a personas corrientes para hacer cosas extraordinarias! Dios elige a personas imperfectas, pero dispuestas, y a través de ellas difunde un gran amor, justicia y paz por toda la tierra.
Hoy escuchamos estas palabras: «Sean santos, porque yo, su Dios, soy santo». «Sean» es una palabra muy contundente, ¿verdad? Nos muestra que la santidad no es una elección. ¡Gracias a Dios que podemos pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a ser como Jesús! No podemos buscar la santidad por nuestra cuenta, pero con Dios, ¡todo es posible!

Yolanda Denson-Byers
Pregunta para reflexionar:
¿Quién es una persona santa en tu vida?
Jesús, quiero ser como tú. Sé que no soy perfecto, pero tú sí lo eres. Ayúdame a parecerme cada vez más a ti cada día. Amén.
A lo largo del día, busca a propósito oportunidades para parecerte más a Jesús. ¿Cómo puedes aumentar tu amor, tu cariño o tu amabilidad hacia los demás? Márcate como objetivo hacer hoy un acto de bondad al azar.
