Tiempo Ordinario
Nuestra fe nos lleva a hacer una pausa y pasar tiempo con Dios.
Nuestra fe también nos lleva a salir y hacer algo:
A buscar la justicia y la paz, y a mostrar misericordia y gracia.
Dios es tierno y compasivo, es paciente y todo amor. Dios es bueno para con todos, y con ternura cuida sus obras. ¡Que te alaben, Dios, todas tus obras! ¡Que te bendigan tus fieles! ¡Que hablen del esplendor de tu reino! ¡Que hablen de tus hechos poderosos! ¡Que se haga saber a los hombres tu poder y el gran esplendor de tu reino!
Salmo 145:8-12
En el salmo de hoy, leemos que Dios es «bueno con todos y con todo; su misericordia se extiende a todos». Esta afirmación es una palabra de alabanza. ¡La bondad de Dios no tiene límites! ¡Su amor y su misericordia son más grandes de lo que podamos imaginar! ¡Gracias a Dios!
Yo también veo esta declaración como un reto y una invitación. Si Dios es bueno y compasivo con todos, entonces estamos llamados a seguir su ejemplo. La palabra «compasión» viene de una palabra alemana que significa «con el sufrimiento». Mostrar compasión es preocuparse de verdad, ser solidario con alguien, estar a su lado en su sufrimiento. La compasión no consiste en respuestas fáciles ni soluciones rápidas. Nuestra fe en Dios nos impulsa a actuar, y este actuar no es algo que se haga solo una vez. Nos apoyamos unos a otros. Seguimos atentos a las oportunidades que nos rodean para mostrar compasión y bondad hacia las personas y la creación. Nos unimos a Dios para trabajar por la paz y la justicia, sabiendo que hará falta paciencia y misericordia, y que tendremos que confiar en el poder y el amor de Dios.

Laura Edgar
Pregunta para reflexionar:
¿Quién necesita hoy tu compasión?
Dios de la compasión, gracias por estar siempre a mi lado y por que tu amor llegue a todos. Enséñame a amar como tú y a mostrar compasión hacia las personas y la creación. Amén.
¡Vamos, vamos!
Corramos la carrera de Dios
Con cariño y acción
¡Venga, vamos!
– ¡Vamos! de Colleen y David Burroughs
