Tiempo Ordinario
«Las sociedades centradas en el “yo” acaban desapareciendo… Las que se centran en los demás sobreviven». Te cuento
– Rabino Lord Jonathan Sacks, «Moralidad: cómo recuperar el bien común en tiempos de división»
«Si tu hermano o tu hermana te ofende, ve a hablar con él o ella a solas. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano o a tu hermana».
Mateo 18:15
Intento no ser de esas madres que están todo el rato corrigiendo a sus hijos. Pero mis hijos solo tienen 4 y 7 años, así que necesitan… bueno… que los corrijan constantemente. Sobre todo a la hora de cenar. ¡Mastica con la boca cerrada! ¡Quédate en tu sitio! ¡Quítate los dedos de la nariz!
Si digo estas palabras para que todo el mundo las oiga, normalmente el comportamiento solo empeora. Pero si me inclino y le susurro un pequeño recordatorio, las cosas van un poco mejor. Nadie, ni siquiera un niño de 4 años, quiere que lo humillen delante de un grupo. A mí no me gusta esa sensación ni un pelo más que a mis hijos.
Cuando un amigo me ha herido, siempre me dan ganas de contárselo a todo el mundo que conozco, de que todos nuestros amigos comunes sepan lo canalla que ha sido esa persona. Pero si quiero que la relación se recupere, humillarla no es la solución. Jesús nos recuerda que hablar con alguien en privado y con respeto, siempre que sea seguro hacerlo, es siempre la mejor opción.

Catherine Healy
Pregunta para ponderar:
¿Quién te ha «ofendido» y hay alguna forma de que hables con esa persona sobre ello?
Dios de la compasión, tú sabes el dolor que siento cuando los demás me tratan mal. Dame valor para hablar con ellos y ábreme los ojos para que vea cómo yo también he podido herir a otros, para que esas relaciones puedan sanar. Una relación que necesita sanar es…
Amén.
«Sé fuerte, sé valiente, sé guapa. Y cree que todo es posible cuando tienes a las personas adecuadas a tu lado para apoyarte».
– Misty Copeland, bailarina de ballet estadounidense
