Tiempo Ordinario

pausa

Deja de pensar en hoy.

Acércate a Dios ahora.

Escucha la voz de Dios.

escucha

«Al caer la tarde, el dueño de la viña le dijo a su administrador: “Llama a los trabajadores y dales su paga, empezando por los últimos que contrataste y terminando por los primeros”». Cuando llegaron los que habían sido contratados a las cinco de la tarde, cada uno recibió un denario. Cuando llegaron los primeros contratados, pensaban que iban a recibir más. Pero cada uno de ellos también recibió un denario. Cuando lo recibieron, se quejaron del terrateniente, «Los que fueron contratados al final trabajaron solo una hora, y recibieron el mismo sueldo que nosotros, aunque nosotros tuvimos que trabajar todo el día bajo el sol abrasador».

Mateo 20:8-12

piensa

En la parábola que leemos hoy, Jesús habla del dueño y los trabajadores de un viñedo, de las horas que trabajaron y de su recompensa. Curiosamente, el dueño paga el mismo salario a los que han trabajado todo el día que a los que han trabajado menos horas. ¡Imagina lo enfadados que se sintieron los que trabajaron a tiempo completo! Pero esta parábola no trata sobre el trabajo y la recompensa.

Jesús está intentando mostrar a los discípulos que no puedes ganarte el amor y el perdón de Dios. No recibimos la salvación porque la merezcamos, y no podemos hacer nada para ganárnosla. Nuestro perdón y nuestra salvación provienen por completo del gran amor y la misericordia de Dios, que Él concede gratuitamente a todo aquel que se lo pida.

Jesús quiere que seamos generosos, igual que Dios es generoso, y no que juzguemos si los demás se merecen o no la gracia de Dios.

Lynne Prosser

Lynne Prosser

Pregunta para reflexionar:

¿Alguna vez piensas que una persona se merece más el amor de Dios que otra?

Ora

Dios de amor, por favor, ayúdame a ver a los demás como tú los ves. Ayúdame a alegrarme siempre cuando alguien te encuentre, sea cual sea su pasado, y ayúdame a tender la mano a cualquiera que te necesite. Amén.

Ve

Actúa con la fuerza que Dios te da. Sé generoso, no juzgues a los demás y, de esta forma, comparte el amor y la compasión de Dios a través de tu vida.