Tiempo Ordinario

pausa

“Dios llena cada parte del espacio con todo su Ser.” – Louis Berkhof
Louis Berkhof, Systematic Theology, Banner of Truth, 1949, p. 61.

escucha

Oh Dios, enséñame tu camino, para que yo lo siga fielmente. Haz que mi corazón honre tu nombre. Mi Señor y Dios, te alabaré con todo el corazón y glorificaré siempre tu nombre. ¡Inmenso es tu amor por mí! ¡Me has librado de caer en el sepulcro!

Salmos 86:11-13

piensa

Este salmo en particular pertenece a una serie de lamentaciones. Aunque relacionamos esa palabra con quejas o reproches, en realidad son oraciones. A veces son las oraciones de una sola persona y en otras, de pueblos enteros. En este clamor se articula el sufrimiento humano en diálogo con Dios.  Muy parecido a cuando nos sentamos con una persona de confianza a vaciar el peso agudo que tantas veces cargamos en nuestro interior.

Lamentarse con Dios es un ejercicio de amistad y cercanía. Y si lo piensas bien, solo quien tiene fe habla así con tanta sinceridad. Orar es abrirse, como el salmista, para que Dios nos toque el alma. Son las palabras de alguien que ha aprendido a ser transparente, porque Dios está en todo lugar y eso incluye nuestras altas y bajas. ¡Inmenso es tu amor por mí!, grita el salmista. Y aunque ha visto de cerca su muerte, Dios lo ha librado y le ha mostrado que puede convertir su lamento en alabanza. 

Richard Rojas Banuchi

Richard Rojas Banuchi

Pregunta para reflexionar: 

¿Qué lamentos de mi vida y del mundo que me rodea puedo presentar en oración?

Ora

Dios, hoy quiero hablar contigo con verdadera sinceridad. No quiero esconder ninguna carga. Acepta mis lamentos, escucha mi clamor y transfórmalos por el poder de tu Espíritu, en gozo y profunda paz. Amén.

Ve

Reconocer que Dios ha estado presente nos hace vivir vidas agradecidas.