Tiempo Ordinario
En el atletismo, “en sus marcas” es la señal que precede a todo. Detente. Respira. Colócate en posición. Dios tiene algo que decirte hoy. La carrera que importa está a punto de comenzar.
Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.
Juan 13:34-35
En Puerto Rico crecí jugando béisbol en la calle. No teníamos uniformes. A veces ni teníamos bates de verdad. Las bases eran piedras. Los guantes estaban rotos. Pero sabíamos perfectamente de qué equipo era cada quien. Lo decía cómo nos tratábamos.
Jesús le da a sus discípulos algo parecido a un uniforme. No de tela — de amor. “Que se amen los unos a los otros, así como yo los he amado.” Y luego dice: en eso sabrán todos que son mis discípulos. El amor es nuestra camiseta. Es la señal que le dice al mundo a qué equipo pertenecemos.
Pero no es un amor fácil. Es el amor que Jesús mostró lavando pies. El amor que busca al que se quedó atrás. El amor que no desaparece cuando las cosas se ponen difíciles. Muchos jóvenes hoy buscan identidad en seguidores, en ropa, en logros. Jesús ofrece algo que dura más: una identidad construida sobre amor.
¿Tu vida hoy deja claro de qué equipo eres?

Jesús García
Pregunta para reflexión:
¿Tu forma de tratar a los demás esta semana ha mostrado claramente a qué equipo perteneces?
Dios, que mi vida lleve el uniforme del amor que tú nos mostraste. Que otros puedan reconocerte en cómo te amo a ti y en cómo amo a los demás. Amén.
Sal hoy con propósito. No corras solo. Corre con el equipo que Dios te dio, con los dones que Dios te entregó, hacia el mundo que Dios tanto ama. ¡En sus marcas, listos… ya!
