Tiempo Ordinario
Nuestra fe nos lleva a hacer una pausa y pasar tiempo con Dios.
Nuestra fe también nos lleva a salir y hacer algo:
A buscar la justicia y la paz, y a mostrar misericordia y gracia.
Les contó muchas cosas en parábolas: «Un labrador salió a sembrar. Mientras la esparcía, parte cayó en el camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otras semillas cayeron en terreno rocoso, donde la tierra era poco profunda. Brotaron enseguida porque la tierra no era profunda. Pero cuando salió el sol, abrasó las plantas, y estas se secaron porque no tenían raíces. Otras semillas cayeron entre las plantas espinosas. Las plantas espinosas crecieron y las ahogaron. Otras semillas cayeron en buena tierra y dieron fruto: en un caso, la cosecha fue de cien a uno; en otro, de sesenta a uno; y en otro, de treinta a uno. «Que preste atención todo aquel que tenga oídos».
Mateo 13:3-9
¡Quiero crecer rápido! Eso es lo que solía querer y esperaba que pasara de inmediato. Si empezaba algo nuevo, esperaba que todo saliera perfecto y a la primera. Pero, sinceramente, ¡así no es como funciona el crecimiento en la mayoría de los casos! Queremos la semilla y el fruto el mismo día. Jesús nos recuerda que el estado del suelo importa. A veces, la palabra de Dios nos llega, pero las distracciones nos la roban, la presión la seca o las preocupaciones la ahogan antes de que pueda crecer. Nos centramos en la semilla y nos olvidamos de que cada suelo es diferente. Cada suelo necesita algo distinto de nosotros.
La cuestión no es qué tipo de suelo es diferente, sino cómo vamos a mostrar el amor de Dios de formas nuevas. Crecer en respuesta a la misión no consiste en ir a otros sitios, sino en aprender a servir allí donde estamos. A veces, los suelos más difíciles no están lejos, sino cerca. Crecer lleva tiempo, pero una fe bien arraigada acabará dando frutos sólidos y significativos.

Daniel Andrés Rivera Rosado
Pregunta para reflexionar:
¿En qué aspectos de tu vida necesitas mejorar?
Dios, ayúdame a entender mi vocación de crecer. No rápido, ni por impulso, sino a crecer en tu amor. Amén.
¡Vamos, vamos!
Corramos la carrera de Dios
Con cariño y acción
¡Venga, vamos!
– ¡Vamos! de Colleen y David Burroughs
