Tiempo Ordinario
Prestemos atención a todo lo que podemos ver, lo que no podemos ver, lo que podemos sentir, lo que podemos tocar, lo que podemos escuchar, lo que podemos oler. Dios se manifiesta de distintas maneras en nuestras vidas.
Cuando Jesús llegó a casa del jefe de los judíos, y vio que los músicos estaban preparados ya para el entierro y que la gente lloraba a gritos, les dijo:—Sálganse de aquí, pues la muchacha no está muerta, sino dormida.
La gente se rió de Jesús, pero él los hizo salir; luego entró y tomó de la mano a la muchacha, y ella se levantó. Y por toda aquella región corrió la noticia de lo que había pasado.
Mateo 9:23-26
Creo que a todas las personas les gusta recibir sorpresas. Algunas veces nos imaginamos que vamos a recibir alguna sorpresa. Otras veces ni siquiera nos imaginamos lo que vamos a recibir. De una forma u otra, recibir algo inesperado, nos da alegría y a la vez nos transmite amor.
Las personas que estaban presentes con Jesús no se esperaban que la muchacha se levantaría porque pensaban que estaba muerta. Muchas veces actuamos de la misma manera que las personas del texto. Tenemos en nuestra mente que las cosas son de una manera y no esperamos que las cosas fluyan de la manera que Jesús quiere que sean.
Jesús nos sorprende día a día de formas que no esperamos. Creemos por lo que vemos y no en lo que puede ser en Cristo Jesús. Miremos a nuestro alrededor y veamos de todas las formas que Jesús nos sorprende al tener nuestras familias, amistades y a las distintas comunidades que pertenecemos.

Jeniffer Rodríguez
Pregunta para reflexionar:
¿De qué manera vas a sorprender a otras personas en el día de hoy?
Señor Jesús, que tu presencia nos sorprenda aún cuando pongamos resistencia a tus sorpresas. Enséñanos a ver infinitas sorpresas en ti. En tu nombre oramos Amén.
Ve por el mundo con corazones abiertos para recibir las bondades de nuestro Dios y compartir lo que aprendemos día a día. ¡Qué la bendición de nuestro Dios les guíe e ilumine hoy y siempre!
