Tiempo Ordinario
Uno de los primeros cristianos escribió: «Hay dos caminos, uno de vida y otro de muerte, y hay una gran diferencia entre estos dos caminos».
Hoy te enfrentas a una elección sobre el modo de vivir.
Al ver Jesús a la multitud, subió a un monte. Se sentó y sus discípulos se acercaron a él. Les enseñó, diciendo:
«Felices los desesperados, porque de ellos es el Reino de los Cielos».
Mateo 5:1-3
Un equipo deportivo que está perdiendo todos sus partidos está dispuesto a probar diferentes estrategias. Un estudiante que está suspendiendo una asignatura se planteará contratar a un tutor. Cuando las cosas van bien no hay necesidad de cambiar. Sin embargo, cuando estamos al límite de nuestras fuerzas, sabemos que necesitamos algo más.
Estos versículos de Mateo 5 inician el «Sermón de la Montaña». En este sermón, Jesús nos enseña el modo de vivir. Pero el punto de partida de la vida cristiana es sorprendente. No empezamos alcanzando grandes alturas, sino más bien grandes bajezas.
Una y otra vez, Jesús nos dice que somos extrañamente felices cuando somos más débiles. Cuando estamos más bajos es cuando encontramos la bendición de Dios. La Escritura de hoy nos da una promesa fundamental: cuando se nos acaba nuestra propia esperanza, es cuando encontramos esperanza en el reino celestial de Dios.

Andrew Garnett
Pregunta para ponderar:
¿Por qué a veces es difícil admitir que necesitas ayuda, de Dios o de los demás?
Querido Dios, puede que hoy tenga muchos altibajos. Pero pase lo que pase, ayúdame a encontrar esperanza en tu reino celestial. Tú eres mi fuente de amor, alegría y paz. Amén.
Ve a vivir en el amor de Dios, el camino de Jesús y la paz del Espíritu Santo.
