Back to School

pausa

Comienza esta semana haciendo una pausa. Respira profundo. Un nuevo año escolar trae expectativas, retos, pero también nuevas oportunidades. Antes de pensar en todo lo que tienes que hacer, recuerda que Dios camina contigo. Permite que su presencia calme tus preocupaciones y abra tu corazón para escuchar su voz.

escucha

Moisés cuidaba las ovejas de su suegro Jetró, que era sacerdote de Madián, y un día las llevó a través del desierto y llegó hasta el monte de Dios, que se llama Horeb. Allí el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza. Moisés se fijó bien y se dio cuenta de que la zarza ardía con el fuego, pero no se consumía. Entonces pensó: «¡Qué cosa tan extraña! Voy a ver por qué no se consume la zarza.»

Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:

—¡Moisés! ¡Moisés!

—Aquí estoy —contestó Moisés.

Éxodo 3:1-4

piensa

Moisés estaba haciendo sus tareas cotidianas cuando vio una zarza que ardía sin consumirse. Lo interesante no fue solo el milagro, sino que decidió pausar lo que hacía y detenerse a mirar. Si hubiera seguido caminando, quizás habría perdido la oportunidad de tener un encuentro con Dios.

Nuestra vida también puede llenarse de tareas, clases, actividades y preocupaciones. A veces vamos tan rápido que dejamos de notar lo que sucede a nuestro alrededor. Sin embargo, Dios a menudo nos habla en medio de las rutinas y lo cotidiano, pero debemos estar dispuestoa a deternernos y escuchar.

Quizás este nuevo comienzo sea una invitación a prestarle más atención a nuestro alrededor, a las personas que necesitan compañía, a las oportunidades para servir o a esos momentos en los que Dios quiere hablarle a tu corazón.

Jhanderys Dotel-Vellenga

Jhanderys Dotel-Vellenga

Pregunta para reflexionar

¿Qué distracciones o preocupaciones podrían estar impidiéndote escuchar con claridad la voz de Dios?

Ora

Dios, ayúdame a detenerme, observar y escuchar.
Abre mis ojos para reconocer tu presencia.
Enséñame a escuchar tu voz cada día y en todo lugar. Amén.

Ve

Ve con la disposición para hacer el bien. Que tus palabras, decisiones y acciones reflejen el amor de Dios. Cada día ofrece la oportunidad de marcar una diferencia en la vida de alguien.