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Respira hondo. Mientras inhalas, llena tus pulmones de la esperanza, la paz y el amor renovadores de Dios.
Mientras exhalas, deja ir el miedo, la presión, las dudas y la ansiedad.
En este momento, recuerda: Dios está cerca y no estás solo.
Si con tu boca reconoces a Jesús como Señor, y con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación. Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se reconoce a Jesucristo para alcanzar la salvación. La Escritura dice: «El que confíe en él, no quedará defraudado.» No hay diferencia entre los judíos y los no judíos; pues el mismo Señor es Señor de todos, y da con abundancia a todos los que lo invocan. Porque esto es lo que dice: «Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación.»
Romanos 10:9-13
Una de las cosas más difíciles de ser adolescente es sentir la presión de encajar. A veces puede parecer que todos los que te rodean ya saben exactamente quiénes deben ser, en qué creen o dónde encajan. Puede haber presión para tener un aspecto determinado, comportarte de cierta manera, triunfar en todo u ocultar aquellas partes de ti mismo que te hacen sentir inseguro o vulnerable.
Romanos 10 nos recuerda que la fe no consiste en fingir que lo tenemos todo claro. La fe empieza por la confianza. Empieza por creer que Dios nos ama tal y como somos y por invitar a Cristo a que moldee nuestra forma de vivir.
Estos versículos también nos recuerdan que el amor y la gracia de Dios son para todos. Nadie tiene que ganarse su lugar junto a Dios por ser popular, perfecto, tener talento o causar buena impresión. Dios no clasifica a las personas como suele hacerlo el mundo.
La renovación se produce cuando dejamos de medir nuestro valor según las expectativas de los demás y empezamos a vernos a nosotros mismos a través de los ojos de Dios: amados, conocidos y acogidos. Dios te ama tal y como eres.

Kristen Koger
Pregunta para reflexionar:
¿Qué presiones o expectativas te impiden ser tú mismo al cien por cien?
Dios, cuando sienta la presión de encajar o de demostrar mi valía, recuérdame que mi valor viene de ti. Ayúdame a vivir con honestidad, valentía y compasión. Renueva mi corazón para que cada día pueda confiar más profundamente en tu amor. Amén.
Empieza este día renovado en mente, corazón y espíritu.
Que puedas sentir la presencia de Dios en los momentos de tranquilidad, confiar en Él en medio de las tormentas de la vida y recorrer tu camino con valentía, compasión y paz.
Y que recuerdes que, vayas donde vayas, nunca estás solo.
