Tiempo Ordinario
Respiro profundo y me detengo en la presencia de Dios. Dejo a un lado mi propia prisa y abro el corazón para dejarme guiar por su verdad.
Dios habló, y dijo todas estas palabras: Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo. No tengas otros dioses aparte de mí. No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra.
Éxodo 20: 1-4
A menudo construimos ídolos silenciosos sin darnos cuenta: el éxito, la aprobación ajena o el control absoluto. Los convertimos en refugios falsos que terminan exigiendo más de lo que ofrecen, atrapando nuestro espíritu en cargas pesadas. Pero Dios no nos invita a la fidelidad desde la imposición, sino desde la liberación.
Antes de darnos una sola instrucción, nos recuerda quién es: la voz que rompe cadenas y nos saca de nuestras propias tierras de esclavitud. El llamado a no tener otros dioses es una invitación a descansar en un amor que no exige máscaras ni méritos. Dios nos sueña libres de todo aquello que ocupa un lugar que no le corresponde. Al soltar nuestros ídolos, recuperamos la libertad de ser plenamente quienes somos en su presencia.

William Muñiz
Pregunta para reflexionar:
¿Qué libertad necesitan tú y tu comunidad hoy?
Dios liberador, reconozco que a veces busco mi seguridad en cosas que me distraen de ti, como…
(Tómate un momento para nombrar en silencio lo que hoy ocupa el lugar de Dios en tu vida)
Libera nuestro corazón de las falsas certezas y enséñanos a descansar solo en tu amor. Amén.
Ve en paz. Camina con la certeza de que Dios guía tus pasos, restaura tu vida y renueva tu esperanza. Sé un reflejo de su amor, luz y gracia para cada persona en tu camino. Amén.
