Tiempo Ordinario

pausa

Detente un momento. Respira profundo. El Espíritu de Dios está más cerca de lo que imaginas, moviéndose en tu vida incluso ahora. Abre tu corazón para que puedas escuchar.

escucha

Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar. De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron, y sobre cada uno de ellos se asentó una. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran.

Hechos 2:1-4

piensa

Los discípulos estaban reunidos, esperando. No sabían exactamente qué iba a pasar, solo confiaban en la promesa. Y entonces ocurre: viento, fuego, voces. El Espíritu llega de una manera imposible de ignorar. A veces pensamos que la presencia de Dios siempre será suave y tranquila. Pero este momento nos recuerda que también puede ser poderosa, transformadora, inesperada. El Espíritu mueve, sacude, despierta. Rompe el miedo y enciende el valor. Quizás no siempre habrá señales visibles como en Pentecostés, pero eso no significa que el Espíritu no esté actuando. Muchas veces su obra ocurre en lo profundo: cambiando corazones, renovando fuerzas, dando claridad, afirmando justicia. Estar llenos del Espíritu es abrirnos a ese movimiento, incluso cuando no lo entendemos por completo. Hoy, tal vez, Dios está obrando en ti más de lo que puedes ver.

Jhanderys Dotel-Vellenga

Jhanderys Dotel-Vellenga

Pregunta para reflexionar:
¿Has experimentado algún momento que haya cambiado tu vida de forma inesperada?

Ora

Espíritu de Dios, muévete en mi vida. Dame valor para recibir lo nuevo que traes. Transforma mi corazón según tu voluntad. Amén.

Ve

Sal al mundo con atención y valentía. El Espíritu de Dios va contigo, guiando tus pasos y usando tu vida para traer amor, justicia y esperanza.