Tiempo Ordinario

pausa

Detente un momento. Respira profundo. El Espíritu de Dios está más cerca de lo que imaginas, moviéndose en tu vida incluso ahora. Abre tu corazón para que puedas escuchar.

escucha

Hay en la iglesia diferentes dones, pero el que los concede es un mismo Espíritu. Hay diferentes maneras de servir, pero todas por encargo de un mismo Señor. Y hay diferentes manifestaciones de poder, pero es un mismo Dios, que, con su poder, lo hace todo en todos. Dios da a cada uno alguna prueba de la presencia del Espíritu, para provecho de todos.

1 Corintios 12:4-7

piensa

A veces es fácil compararnos con otras personas. Alguien canta mejor, habla con más seguridad o parece tener más talentos. Yo tiendo a compararme con los demás y, en medio de esas comparaciones, puedo sentir que lo que tengo no es suficiente. Pero este pasaje nos recuerda algo importante: el Espíritu de Dios no trabaja de una sola manera. Hay diferentes dones, diferentes formas de servir, diferentes maneras de hacer el bien. Y todas vienen del mismo Espíritu. Eso significa que lo que tú tienes, tus habilidades, tu forma de ver el mundo, tu manera de servir y cuidar a otros, también es parte de la obra de Dios. No es un accidente. No es menor. Es necesario. El Espíritu no nos da dones para competir, sino para contribuir. Cada don tiene un propósito: ayudar, sanar, construir, acompañar. No necesitamos ser alguien más. Solo necesitas reconocer que el Espíritu ya está obrando en ti.

Jhanderys Dotel-Vellenga

Jhanderys Dotel-Vellenga

Pregunta para reflexionar:
¿Qué dones o cualidades ves en ti que podrían ser una forma en que el Espíritu de Dios actúa?

Ora

Dios, ayúdame a reconocer los dones que has puesto en mí. Enséñame a valorarlos y a usarlos para el bien de otras personas. Abre mis ojos para ver tu obra en mi vida. Amén.

Ve

Sal al mundo con atención y valentía. El Espíritu de Dios va contigo, guiando tus pasos y usando tu vida para traer amor, justicia y esperanza.