Journey to the Cross
Hay lugares en tu vida que se sienten secos, vacíos, como huesos sin vida. Respira. Dios ya está ahí, en ese lugar exacto. Descansa un momento en la presencia de quien hace nuevas todas las cosas.
Entonces el Señor me dijo: «El pueblo de Israel es como estos huesos. Andan diciendo: “Nuestros huesos están secos; no tenemos ninguna esperanza, estamos perdidos.” Pues bien, háblales en mi nombre, y diles: “Esto dice el Señor: Pueblo mío, voy a abrir las tumbas de ustedes; voy a sacarlos de ellas y a hacerlos volver a la tierra de Israel. Y cuando yo abra sus tumbas y los saque de ellas, reconocerán ustedes, pueblo mío, que yo soy el Señor. Yo pondré en ustedes mi aliento de vida, y ustedes revivirán; y los instalaré en su propia tierra. Entonces sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo he hecho. Yo, el Señor, lo afirmo.”»
Ezequiel 37:11-14
“Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos!” ¿Te suena familiar? Tal vez no usas esas palabras exactas, pero el sentimiento sí lo conoces. Es lo que sientes cuando miras las noticias y todo parece ir de mal en peor. Es lo que sientes cuando alguien que debería protegerte te falla. Es lo que sientes cuando el mundo te dice que no eres suficiente o que no eres lo suficientemente inteligente, atractivo/a, fuerte, o valioso/a.
Pero aquí viene lo poderoso de este texto: Dios no escucha ese “estamos perdidos” y dice “tienen razón.” Dios escucha ese dolor y responde con una promesa concreta: “Yo abriré sus tumbas.” Eso significa que lo que te tiene atrapado/a: la ansiedad, la vergüenza, la soledad, el miedo… no tiene la última palabra. Dios promete sacarnos de los lugares que nos entierran vivos y establecernos en tierra firme. No porque nosotros seamos lo suficientemente fuertes, sino porque Dios es fiel.

Leila Ortiz
Pregunta para reflexionar: ¿Cuál es la “tumba” de la que necesitas que Dios te saque hoy?
Dios, a veces me siento perdido/a y sin esperanza. Pero tú prometes que mis tumbas no son mi final. Sopla tu Espíritu sobre mí y levántame para vivir con propósito y confianza en tu amor. Amén.
Renovado/a por el aliento de Dios que levanta lo caído y da vida a lo que parecía muerto, sal al mundo con valentía y ternura. Alguien necesita escuchar hoy que la esperanza no ha terminado.
