Journey to the Cross

pausa

Hay lugares en tu vida que se sienten secos, vacíos, como huesos sin vida. Respira. Dios ya está ahí, en ese lugar exacto. Descansa un momento en la presencia de quien hace nuevas todas las cosas.

escucha

Desde el fondo del abismo clamo a ti, Señor: ¡Escucha, Señor, mi voz!, ¡atiendan tus oídos mi grito suplicante! Señor, Señor, si tuvieras en cuenta la maldad, ¿quién podría mantenerse en pie? Pero en ti encontramos perdón, para que te honremos.

Salmos 130:1-4

piensa

“Desde el fondo del abismo.” El salmista no está orando desde un lugar cómodo. Está orando desde lo más hondo, desde ese lugar donde sientes que te estás ahogando y no ves la superficie. Tal vez tú conoces ese lugar. Tal vez estás ahí ahora mismo; en las profundidades de algo que te pesa, algo que hiciste o algo que te hicieron, algo que cargas en silencio porque no sabes cómo decirlo en voz alta.

Lo hermoso de este salmo es que no empieza con “todo está bien.” Empieza con la verdad: “Estoy en lo profundo y necesito ayuda.” Y luego viene algo que cambia todo. Dios no nos responde con una lista de nuestros errores. Nos responde con perdón. Dios no está esperando con los brazos cruzados para recordarte todo lo que has hecho mal. Dios está esperando con los brazos abiertos para decirte: “Yo sé. Y te amo igual.” Ese perdón no es debilidad. Es el poder más fuerte que existe.

Leila Ortiz

Leila Ortiz

Pregunta para reflexionar: ¿Qué sería diferente si realmente creyeras que Dios no te define por tus peores momentos?

Ora

Dios de gracia, desde lo más profundo de mi corazón clamo a ti. Gracias porque tu perdón es más grande que cualquier cosa que me pese. Ayúdame a vivir libre, sabiendo que tu amor no depende de mi perfección. Amén.

Ve

Renovado/a por el aliento de Dios que levanta lo caído y da vida a lo que parecía muerto, sal al mundo con valentía y ternura. Alguien necesita escuchar hoy que la esperanza no ha terminado.