Journey to the Cross
Hay lugares en tu vida que se sienten secos, vacíos, como huesos sin vida. Respira. Dios ya está ahí, en ese lugar exacto. Descansa un momento en la presencia de quien hace nuevas todas las cosas.
Jesús le contestó: ¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios? Quitaron la piedra, y Jesús, mirando al cielo, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por el bien de esta gente que está aquí, para que crean que tú me has enviado.
Después de decir esto, gritó: ¡Lázaro, sal de ahí! Y el que había estado muerto salió, con las manos y los pies atados con vendas y la cara envuelta en un lienzo. Jesús les dijo: Desátenlo y déjenlo ir. Por esto creyeron en Jesús muchos de los judíos que habían ido a acompañar a María y que vieron lo que él había hecho.
Juan 11:40-45
“¡Lázaro, sal fuera!” Jesús no susurra. ¡Grita! Con todas sus fuerzas llama por nombre al que todos ya daban por perdido. Y Lázaro sale. Todavía envuelto en las vendas de la muerte, pero vivo. Y entonces Jesús dice algo igual de importante: “Quítenle las vendas y déjenlo ir.”
Fíjate en esto: Jesús le da vida a Lázaro, pero le pide a la comunidad que le quite las vendas. La resurrección es obra de Dios, pero la liberación es tarea de todos. Hay gente a tu alrededor que ya ha sido llamada a nueva vida, pero sigue envuelta en vendas; vendas de vergüenza, de rechazo, de etiquetas que otros les pusieron. Y Jesús te mira a ti y te dice: “Quítale las vendas. Ayúdale a ser libre.” Esta es la invitación del evangelio: Dios da vida, y nosotros nos ayudamos mutuamente a caminar en libertad. No estás solo/a en esto. Dios te ha llamado por tu nombre, y te ha puesto en comunidad para que juntos vivamos desatados y libres.

Leila Ortiz
Pregunta para reflexionar: ¿Quién necesita que le ayudes a quitarse las vendas esta semana, y qué vendas necesitas tú que alguien te ayude a soltar?
Dios de resurrección, gracias porque tú gritas mi nombre cuando el mundo me da por perdido/a. Dame ojos para ver a quienes necesitan ser libres a mi alrededor, y humildad para dejar que otros me ayuden a mí también. Que vivamos juntos desatados, libres, y llenos de tu vida. Amén.
Renovado/a por el aliento de Dios que levanta lo caído y da vida a lo que parecía muerto, sal al mundo con valentía y ternura. Alguien necesita escuchar hoy que la esperanza no ha terminado.
