Journey to the Cross

pausa

Hay lugares en tu vida que se sienten secos, vacíos, como huesos sin vida. Respira. Dios ya está ahí, en ese lugar exacto. Descansa un momento en la presencia de quien hace nuevas todas las cosas.

escucha

El Señor puso su mano sobre mí, y me hizo salir lleno de su poder, y me colocó en un valle que estaba lleno de huesos. El Señor me hizo recorrerlo en todas direcciones; los huesos cubrían el valle, eran muchísimos y estaban completamente secos. Entonces me dijo: «¿Crees tú que estos huesos pueden volver a tener vida?» Yo le respondí: «Señor, sólo tú lo sabes.» Entonces el Señor me dijo: «Habla en mi nombre a estos huesos. Diles: “Huesos secos, escuchen este mensaje del Señor. El Señor les dice: Voy a hacer entrar en ustedes aliento de vida, para que revivan. Les pondré tendones, los rellenaré de carne, los cubriré de piel y les daré aliento de vida para que revivan. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor.”»

Ezequiel 37:1-6

piensa

¿Alguna vez has mirado algo en tu vida (una amistad, un sueño, tu fe), y sentiste que ya no quedaba nada? Como que todo lo bueno se secó y lo que queda son puros huesos. Tal vez es una relación que se rompió. Tal vez es la motivación para seguir adelante con la escuela, o con algo que antes te apasionaba. Tal vez es la confianza en ti que alguien te quitó con sus palabras.

Dios lleva a Ezequiel al medio de un valle lleno de huesos secos, un lugar que parece imposible de restaurar, y le hace una gran pregunta: «¿Podrán revivir estos huesos?» Fíjate que Dios no le hace una declaración, sino pregunta. Porque con Dios, la cuestión nunca es si algo puede vivir de nuevo. La cuestión es si estamos dispuestos a creer que Dios puede hacer algo nuevo, incluso en el lugar más seco y muerto de nuestra vida.

Leila Ortiz

Leila Ortiz

Pregunta para reflexionar: ¿Qué parte de tu vida se siente como huesos secos hoy, y qué pasaría si le dijeras a Dios la verdad sobre cómo te sientes?

Ora

Dios de vida, tú ves los lugares secos de mi corazón que yo trato de esconder. Te pido que me encuentres ahí, justo donde estoy, y que me recuerdes que siempre hay esperanza cuando tú estás presente. Amén.

Ve

Renovado/a por el aliento de Dios que levanta lo caído y da vida a lo que parecía muerto, sal al mundo con valentía y ternura. Alguien necesita escuchar hoy que la esperanza no ha terminado.