Tiempo Ordinario

pausa

A tu señal: Estás aquí. Has aparecido. Eso importa.

Prepárate: Haz una pausa. Respira. Deja que tu corazón se ponga al día.

Quédate quieto un momento. Deja que el Espíritu se mueva.

Y escucha la verdad de Dios.

escucha

Coloca estas palabras que te digo en tu corazón y en tu propio ser. Átalas en tu mano como un signo. Que estén en tu frente como un símbolo. Enséñaselas a tus hijos, hablándoles de ellas cuando estés sentado en tu casa y cuando estés fuera, cuando estés acostado y cuando te levantes. Escríbelas en los marcos de las puertas de tu casa y en las puertas de tu ciudad. Haz todo eso para que tus días y los de tus hijos en la tierra fértil que el Señor juró dar a tus antepasados sean muchos: ¡tantos como días ha estado el cielo sobre la tierra!

Deuteronomio 11:18-21

piensa

A veces trato mi mano como una nota adhesiva, escribiendo pequeños recordatorios para no olvidarme de las cosas. Trae esto. Haz eso. No te lo pierdas.

Porque la vida va deprisa. Incluso las cosas buenas pueden parecer borrosas. Y en medio de todo, es fácil olvidar lo que realmente importa.

En el Deuteronomio, Dios nos da un recordatorio sencillo y real: mantén cerca estas palabras. Escríbelas. Habla de ellas. Ponlas donde las veas: en tus manos, en tu espacio, en tu vida cotidiana. No para complicar las cosas. Sólo para ayudarte a recordar. Porque lo que recuerdas te da forma. Da forma a tu corazón y a tu alma.

Así que empieza poco a poco. Un verso en tu teléfono. Una frase a la que te aferres cuando estés estresado. Una conversación real con alguien en quien confíes.

Estos pequeños recordatorios no parecen gran cosa, pero suman. Te llevan de vuelta a lo que es verdad. De vuelta al amor de Dios. De vuelta a lo que te sostiene. No tienes que ir muy lejos para encontrarlo. Incluso en medio de tu ajetreada vida cotidiana, Dios ya está ahí.

Brenda Thompson

Brenda Thompson

Pregunta para reflexionar:

¿Cuál es la frase, el versículo o la verdad a la que quieres aferrarte esta semana?

Ora

Dios, en medio de los días ajetreados, ayúdame a no olvidarte. Haz que tu verdad vuelva a mi mente cuando me sienta distraído o abrumado. Haz que tus palabras permanezcan cerca de mí y moldeen mi forma de pensar, hablar y vivir. Recuérdame que siempre estás conmigo, aquí y ahora. Amén.

Ve

Vete. Estás preparado.

Empieza a practicar hoy. Busca una forma sencilla de construir tu vida sobre Dios.

Empieza poco a poco. Presta atención. Observa dónde está actuando Dios.

Dios está contigo, siempre.

E incluso el más pequeño paso de fe puede empezar a hacer crecer algo fuerte.