Tiempo Ordinario
Respira. No tienes que demostrar que eres fuerte, saberlo todo, ni tener siempre la razón. Haz espacio para Dios.
Dios es bueno y justo; corrige la conducta de los pecadores y guía por su camino a los humildes; ¡los instruye en la justicia!
Salmos 25:8-9
Una vez observé a una persona intentando hacer algo que nunca había hecho. Alguien se le acercó para explicarle cómo hacerlo, pero su respuesta inmediata fue: Yo sé. Minutos después tuvo que regresar y preguntar: ¿Me puedes enseñar? Probablemente todos hemos vivido alguna versión de ese momento.
Decir “no sé” puede resultar incómodo. Queremos que las demás personas piensen que sabemos lo que hacemos. Sin embargo, reconocer que necesitamos aprender no nos hace menos capaces; nos hace humildes.
El salmista describe a Dios mostrando el camino y guiando a quienes son humildes. Hay algo especial en esa imagen: para recibir dirección primero tenemos que estar dispuestos a reconocer que necesitamos ser guiados. Quizás la humildad comienza con tres palabras sencillas: No lo sé. Después pueden venir otras dos: ¿Puedes enseñarme? Dios puede utilizar las Escrituras, nuestras experiencias y personas sabias para mostrarnos el camino. Tener poder no significa saberlo todo. También hay poder en estar dispuesto a aprender.

Lilybeth Bosch
Pregunta para reflexionar:
¿Qué necesitas reconocer que todavía no sabes y estás dispuesto a aprender?
Dios, quiero tener un corazón dispuesto a aprender. Ayúdame a escuchar tu dirección y a recibir con humildad lo que necesito aprender. Amén.
Que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios.
Miqueas 6:8b DHH
