Tiempo Ordinario
Respira. No tienes que demostrar que eres fuerte, saberlo todo, ni tener siempre la razón. Haz espacio para Dios.
Después de esto, Jesús entró en el templo. Mientras estaba allí, enseñando, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos, y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te dio esta autoridad?
Mateo 21:23
En el escenario educativo sabemos quién tiene autoridad para asignar una tarea o dirigir una actividad; y, también sabemos lo que ocurre cuando alguien intenta dar instrucciones sin tener autoridad: probablemente alguien preguntará, ¿Y quién te puso a ti a dar instrucciones?
Algo parecido sucede en la lectura de hoy. Jesús entra al templo y enseña. Mientras lo hace, los jefes de los sacerdotes y los ancianos se acercan con una pregunta: quieren saber con qué autoridad hace esas cosas y quién le dio ese poder.
La pregunta nos invita a pensar en nuestra propia relación con el poder. Quizás tienes autoridad como líder de un grupo, capitán de un equipo, hermano o hermana mayor, representante de tu clase o simplemente porque otras personas escuchan tu opinión. ¿Qué haces con esa influencia? La autoridad puede utilizarse para controlar y demostrar superioridad, o, así como Jesús, puede ejercerse con humildad para servir, ayudar y levantar a otras personas. No importa cuánto poder tengamos, importa qué hacemos con él.
Pregunta para reflexionar:
¿Qué influencia tienes sobre otras personas y cómo puedes utilizarla con humildad?
Dios, ayúdame a reconocer la influencia que tengo. Enséñame a utilizarla para servir y hacer el bien. Amén.
Que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios.
Miqueas 6:8b DHH
