Tiempo Ordinario

pausa

Respira. No tienes que demostrar que eres fuerte, saberlo todo, ni tener siempre la razón. Haz espacio para Dios.

escucha

Jesús les contestó: Yo también les voy a hacer una pregunta: ¿Quién envió a Juan a bautizar, Dios o el ser humano? Si ustedes me responden, yo les diré con qué autoridad hago esto.

Comenzaron a discutir unos con otros: «Si respondemos que Dios lo envió, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?” Y no podemos decir que fueron los hombres, porque tenemos miedo de la gente, ya que todos creen que Juan era un profeta.» Así que respondieron a Jesús: No lo sabemos.

Entonces él les contestó: Pues yo tampoco les digo con qué autoridad hago esto.

Mateo 21:24-27

piensa

¿Alguna vez alguien te hizo una pregunta y sabías la respuesta, pero contestar podía dejarte en una posición incómoda? Tal vez comenzaste rápidamente a pensar: ¿Qué van a decir de mí? En ocasiones nos preocupa más proteger nuestra imagen que reconocer la verdad.

Cuando cuestionaron la autoridad de Jesús, Jesús respondió con otra pregunta acerca de Juan el Bautista. Los líderes comenzaron a discutir entre ellos qué respuesta les convenía ofrecer. Si respondían una cosa, quedarían mal; si respondían otra, temían la reacción de la gente. Finalmente dijeron que no sabían. El problema no era simplemente desconocer la respuesta. Estaban calculando cuál contestación protegería mejor su posición.

El orgullo puede hacer eso. Puede llevarnos a defender nuestra imagen, evitar admitir un error o decir lo que otras personas quieren escuchar. La humildad, en cambio, nos permite ser personas sinceras, incluso cuando la verdad nos incomoda. A veces se necesita más valentía para reconocer “me equivoqué” que para aparentar tener siempre la razón.

Lilybeth Bosch

Lilybeth Bosch

Pregunta para reflexionar:
¿Cuándo se te hace difícil reconocer que te equivocaste o decir lo que realmente piensas?

Ora

Dios, ayúdame a no vivir preocupado por aparentar. Dame humildad y valentía para reconocer cuando me equivoco. Amén.

Ve

Que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios. 

Miqueas 6:8b DHH