Back to School
Empecemos este nuevo curso con espíritu de discernimiento y esperanza de renovación.
Tenemos muchas partes en un mismo cuerpo, pero no todas tienen la misma función. Del mismo modo, aunque seamos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo y, cada uno de nosotros, formamos parte de los demás.
Romanos 12:4-5
A las Biblias para niños les encanta contar esta parte de Romanos de una forma que te hace reír. ¿Te imaginas un cuerpo que solo tuviera manos? ¿O solo orejas? Y con razón: ese humor pone de relieve lo absurdo que es desear ser otra persona. Dios no te creó para que fueras otra persona; Dios te creó para que fueras tú mismo. Cuando nos obsesionamos con intentar ser como otra persona, perdemos de vista el camino para convertirnos en la persona que Dios quiere que seamos.
Otra forma de pensar en cómo actúa Dios es imaginar una gran sinfonía interpretada por una orquesta enorme. ¿Y si solo las flautas tocaran la pieza? ¿O solo las trompetas? No sería una gran sinfonía, ¿verdad?
Ahora que empiezas un nuevo curso, habrá nuevas modas, nuevos grupitos y nuevas presiones para que te adaptes al mundo que te rodea. Recuerda que Dios nos ha creado a cada uno de forma única para que podamos desempeñar nuestro propio papel, no el de nadie más.

Lauren Dunn
Pregunta para ponderar:
¿Cómo puedo desempeñar mejor mi papel único en la gran sinfonía de Dios?
Dios de toda la imaginación y la creatividad, me creaste a tu imagen y me diseñaste para un propósito único en tu mundo. Manténme en el camino hacia ti y aléjame de las distracciones que me hacen cuestionar quién soy. Amén.
Sal al mundo con la seguridad de tu identidad en Dios, que te creó, te ama y te acompaña en cada paso del camino.
