Tiempo Ordinario

pausa

Hay muchas voces compitiendo por tu atención. Haz una pausa, respira y escucha. Dios está presente. Quizás seguir a Jesús comienza aquí: haciendo espacio para reconocer su voz y prestar atención a lo que ocurre a tu alrededor.

escucha

Bendeciré a Dios a todas horas; mis labios siempre lo alabarán. Yo me siento orgulloso de Dios; ¡óiganlo y alégrense, hombres humildes! Alabemos juntos y a una voz la grandeza del nombre de Dios.

Salmos 34:1-3

piensa

A mis 19 años comencé a notar a una adolescente muy callada. No parecía estar integrada al grupo, pero yo veía en ella inteligencia y mucho potencial. Quizás podía reconocerla porque yo también conocía la lucha de sentirse invisible. Un día le hice una invitación sencilla: “Vamos a leer juntas el Evangelio de Juan”. Cada semana iba a su casa. Leíamos, escribíamos lo que nos llamaba la atención y conversábamos. No había tarima ni micrófono. Éramos dos personas abriendo espacio para descubrir a Jesús.

Con el tiempo vi a aquella joven crecer hasta convertirse en líder. El Salmo 34 invita a alabar juntos. La experiencia con Dios que comienza de manera personal también puede convertirse en una invitación para otros. Compartir la fe no siempre requiere un gran discurso. A veces comienza cuando vemos a alguien, nos acercamos y decimos: “Ven. Vamos a descubrir esto juntos”.

Raquel López Oliver

Raquel López Oliver

Pregunta para reflexionar: ¿Hay alguien cerca de ti a quien podrías invitar a caminar contigo en la fe?

Ora

Dios, gracias por las personas que han caminado conmigo. Ayúdame a ver a quién puedo acompañar y a compartir con sencillez lo que descubro de ti. Amén.

Ve

Ahora vuelve a tu día. Mira con atención. Escucha con intención. Ama con acciones. Sigue a Jesús en lo cotidiano, recordando que no caminas a solas y que tu vida también puede ayudar a alguien a encontrar el camino.