Tiempo Ordinario

pausa

Hay muchas voces compitiendo por tu atención. Haz una pausa, respira y escucha. Dios está presente. Quizás seguir a Jesús comienza aquí: haciendo espacio para reconocer su voz y prestar atención a lo que ocurre a tu alrededor.

escucha

Miren cuánto nos ama Dios, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios. Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es. Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.

1 Juan 3:1-3

piensa

A los 16 años decidí crear un hábito: tener un diario para leer la Biblia y escribir lo que iba pensando. Recuerdo leer el Evangelio de Juan, tres o cuatro capítulos cada día. En aquel tiempo no teníamos las redes sociales de hoy, pero sí otras distracciones. El beeper, por ejemplo, nos mantenía pendientes de quién enviaba un mensaje. Hoy llevamos muchas más distracciones en un solo aparato.

Mi diario me enseñó algo: necesitaba hacer espacio para escuchar, leer y pensar. 1 Juan nos invita a detenernos ante una verdad enorme: cuánto nos ama Dios. También recuerda que nuestra historia todavía está siendo formada; aún no vemos completamente lo que llegaremos a ser. Esa esperanza transforma cómo vivimos hoy. Por eso, hacer silencio no es solamente un buen hábito. Es crear espacio para recordar que eres una persona amada por Dios y permitir que esa verdad forme tu vida.

Antes de mirar el celular, conéctate con Dios.

Raquel López Oliver

Raquel López Oliver

Pregunta para reflexionar: ¿Qué cambiaría si mañana recordaras cuánto te ama Dios antes de mirar el celular?

Ora

Dios, en medio de tantas voces que buscan mi atención, quiero hacer espacio para escucharte. Ayúdame a vivir recordando tu amor y la persona que estás formando en mí. Amén.

Ve

Ahora vuelve a tu día. Mira con atención. Escucha con intención. Ama con acciones. Sigue a Jesús en lo cotidiano, recordando que no caminas a solas y que tu vida también puede ayudar a alguien a encontrar el camino.