Tiempo Ordinario
«Las sociedades centradas en el “yo” acaban desapareciendo… Las que se centran en los demás sobreviven». Te cuento
– Rabino Lord Jonathan Sacks, «Moralidad: cómo recuperar el bien común en tiempos de división»
Guíame por el camino de tus mandamientos porque eso es lo que quiero. Dirige mi corazón hacia tus leyes, y no hacia las ganancias codiciosas. Aparta mis ojos de las cosas sin valor. Haz que viva según tu voluntad.
Salmo 119:35-37
Me cuesta mucho deshacerme de las cosas, sobre todo de aquellas que en su día fueron mis favoritas. Aunque sé que una camiseta vieja ya ha visto días mejores, me cuesta aceptar que ya no la quiero. ¡Antes me hacía tanta ilusión tener estas cosas! ¿Cómo es posible que ahora no tengan ningún valor para mí?
No sería correcto decir que «solo son cosas». Si eso fuera cierto, deshacerse de ellas sería fácil. Una camiseta vieja y raída de un concierto guarda recuerdos del propio concierto: la música, la gente, la sensación de ese momento. A veces, esas cosas son importantes, pero solo porque nos recuerdan algo mucho más grande que una camiseta.
Cuando el salmista reza: «Aparta mis ojos de mirar cosas sin valor», en realidad es una oración para centrarnos en lo que de verdad importa: las leyes de amor de Dios, las personas que forman parte de nuestra vida y los valores que nos guían. Si confiamos en que no olvidaremos esas cosas, resulta un poco más fácil dejar de lado lo material.

Catherine Healy
Pregunta para ponderar:
¿Qué objeto tienes que te recuerde algo más grande?
Dios, nuestro Creador, tú creaste el mundo y todo lo que hay en él. Haz que mi corazón se vuelva hacia tu amor por mí y ayúdame a no fijarme en cosas sin importancia, para que pueda prestar atención a lo que de verdad importa. Amén.
«Sé fuerte, sé valiente, sé guapa. Y cree que todo es posible cuando tienes a las personas adecuadas a tu lado para apoyarte».
– Misty Copeland, bailarina de ballet estadounidense
