Tiempo Ordinario
Inhala y di: Te tengo a Ti, Dios.
Exhala y di: Lo tengo Todo.
Cuando Jesús recibió la noticia, se fue de allí él solo, en una barca, a un lugar apartado. Pero la gente lo supo y salió de los pueblos para seguirlo por tierra. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban.
Mateo 14:13-14
Jesús estaba en duelo. Juan el Bautista había sido asesinado trágicamente por el rey Herodes. Ante la noticia, Jesús necesitaba estar solo. Sin embargo, aun sin redes sociales, la noticia se regó. En medio de Su duelo, Jesús se encontró con una multitud necesitada. Tenía la justificación perfecta para pasar por alto; sin embargo, Jesús los vio y se dejó mover por ellos. Sintió compasión. La verdad es que Dios no es indiferente a nuestra necesidad. Dios nos ve, Dios se compadece y Dios responde. La bendición de Dios se concretizó en sanidad para los enfermos, pero comenzó con la atención del Mesías que se dejó conmover y actuó a favor de ellos. Jesús nos sigue viendo. Jesús sigue respondiendo conforme a la compasión que forma parte de su carácter desde la eternidad. La bendición bíblica no se centra en lo material, sino en el Dios que nos ve, se conmueve y actúa.

Gabriela Martínez Seda
Pregunta para reflexionar:
¿Creo que Dios se compadece de mi necesidad?
Jesús, gracias porque me ves. Tal cual soy y con todo lo que me rodea. Ayúdame a ver a las demás personas como tú también les ves. Amén.
Que tu vida sea un retrato del Reino,
Que otros puedan ver en ti cómo se ve una vida bajo la bendición de la presencia y la provisión de Dios.
Ama, responde y sirve desde la abundancia de Jesús.
