Journey to the Cross
La presencia divina está siempre entre nosotros y es el verdor de nuestros días. Su palabra es la llama que ilumina mi sendero. Mientras camino en comunidad, la cruz es mí esperanza.
Vengan, cantemos al Señor con alegría; cantemos a nuestro protector y Salvador. Entremos a su presencia con gratitud, y cantemos himnos en su honor. Porque el Señor es Dios grande, el gran Rey de todos los dioses. Él tiene en su mano las regiones más profundas de la tierra; suyas son las más altas montañas. El mar le pertenece, pues él lo formó; ¡con sus propias manos formó la tierra seca!
Salmos 95:1-5
Atentos estamos a la voz de Dios, esa voz que resuena entre los versos de alabanza y que nos invita a reconocer la presencia divina en todo lo que nos rodea. Estos versos declaran la soberanía de Dios, quien nos llama a observar su grandeza tanto en lo simple como en lo complejo. Al entonar cánticos y declarar la verdad, contemplamos una gloria que trasciende nuestro entendimiento. Todo a nuestro alrededor alaba a Dios, recordándonos que no estamos solos en este camino. La firmeza y la guía de Dios están presentes en lo profundo y en lo alto, en los momentos de gozo y en los de profunda tristeza. La presencia divina es la base de nuestra alabanza, sosteniéndonos en la oración y en la provisión diaria. Este tiempo es un momento excelente para que reflexiones cómo reconoces la soberanía, grandeza y el poder de Dios en tu vida. Aun en medio de lo desconocido o del dolor, tenemos la certeza de que Dios permanece obrando con amor y justicia.

Danilie C. Hilero Villanueva
Pregunta para reflexionar: ¿En qué aspecto de tu rutina escolar o familiar puedes observar hoy el «verdor» y la presencia de Dios?
Dios de los cielos, permíteme venir ante tu presencia; haz cantar mi espíritu mientras mi alma contempla tu justicia. Sé eternamente la roca de mi salvación cuando yo…. Amén.
Dios es la roca de mí salvación y la fuente de mí gozo. Su palabra me alienta e infunde vigor para elevar toda alabanza. Camino hoy bajo el favor divino, en el reino, el poder y la gloria por siempre. Amén.
