Tiempo Ordinario

pausa

Deja de pensar en hoy.

Acércate a Dios ahora.

Escucha la voz de Dios.

escucha

Una generación alabará tus obras a la siguiente, proclamando tus hazañas. Hablarán de todo el esplendor glorioso de tu majestad; Yo contemplaré tus obras maravillosas. Hablarán del poder de tus hazañas impresionantes; yo proclamaré tus grandes logros. Se desharán en elogios al celebrar tu abundante bondad; gritarán con alegría tu justicia: «El Señor es misericordioso y compasivo, muy paciente y lleno de amor fiel.

Salmo 145:4-8

piensa

El rey David está en modo «declaración», lleno de asombro por Dios, que no paraba de hacer cosas extraordinarias, y seguro de que todas las generaciones hablarían de Dios y lo alabarían también. David piensa en los logros de Dios y no puede evitar hablar de ellos. No le da ninguna vergüenza; solo quiere contarles a los demás sobre la misericordia, la paciencia y el amor de Dios.

Como rey, a David le habrían escuchado sin dudarlo, pero la gente también nos escucha cuando hablamos con sinceridad de nuestro amor por Dios y de las razones por las que lo amamos. Formamos parte de esta generación, llamada a compartir y a ayudar a transmitir la maravillosa verdad sobre Dios. No hace falta tener un título en teología; basta con compartir desde nuestra propia experiencia del amor de Dios, y la realidad de lo que Dios significa para nosotros será suficiente para que los demás empiecen a entenderlo. No todos tenemos una personalidad extrovertida, y tampoco es necesario. Con la ayuda de Dios, podemos compartir la verdad.

Lynne Prosser

Lynne Prosser

Pregunta para reflexionar:

¿Cuáles son los pensamientos sobre Dios que más atesoras y que estarías dispuesto a compartir con los demás?

Ora

Dios, gracias por ser poderoso y fuerte en todo lo que haces, y a la vez ser paciente, cariñoso y amable conmigo. Con un corazón generoso, siempre das a todos tus hijos. Ayúdame a ser generoso con los demás, compartiendo tu amor y la maravilla de quién eres con quienes me rodean. Amén.

Ve

Actúa con la fuerza que Dios te da. Sé generoso, no juzgues a los demás y, de esta forma, comparte el amor y la compasión de Dios a través de tu vida.