Tiempo Ordinario
Al buscar, encontramos una renovación en las cosas que antes no veíamos. Cuando buscamos a Dios, nos abrimos a la bondad que es la abundante gracia de Dios.
Del mismo modo, el Espíritu viene a socorrer nuestra debilidad. No sabemos cómo debemos rezar, pero el propio Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar con palabras. El que escudriña los corazones sabe lo que piensa el Espíritu, porque intercede por los santos, de acuerdo con la voluntad de Dios. Sabemos que Dios hace que todo contribuya al bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio.
Romanos 8:26-28
Imagina que te has quedado tirado en la cuneta con un pinchazo. No sabes cómo arreglarlo y tu móvil no tiene batería, así que no puedes pedir ayuda. Justo cuando empiezas a entrar en pánico, alguien amable se detiene para echarte una mano. Esto es solo un pequeño ejemplo de cosas más importantes en nuestras vidas. Cuando estamos en apuros o nos sentimos inseguros, Dios envía al Espíritu Santo para que esté con nosotros. En los momentos difíciles, el Espíritu —también llamado Defensor o Consolador— intercede por nosotros.
Aunque a veces pasemos por momentos difíciles o suframos, podemos estar tranquilos sabiendo que Dios ha estado, está y siempre estará con nosotros. Podemos poner nuestra esperanza en el Espíritu Santo, que intercederá por nosotros cuando no sepamos qué hacer.

Naomi McQuiller
Pregunta para reflexionar:
¿Qué afirmación o breve oración te repites a ti mismo cuando sientes que no sabes muy bien qué hacer?
Querido Dios, gracias por estar siempre a mi lado. Ayúdame a darme cuenta de que, cuando esté débil, enviarás a tu Espíritu para ayudarme. Amén.
Tómate unos minutos para buscar a Dios de forma consciente, de la manera que mejor te vaya. Puede ser escribiendo en un diario, disfrutando de la naturaleza, leyendo las Escrituras o pasando tiempo con amigos.
