Tiempo Ordinario
“Dios llena cada parte del espacio con todo su Ser.” – Louis Berkhof
Louis Berkhof, Systematic Theology, Banner of Truth, 1949, p. 61.
Dios, tú me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago! Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú ya la conoces. Por todos lados me has rodeado; tienes puesta tu mano sobre mí. Sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; ¡es tan alta que no alcanzo a comprenderla!
Salmos 139:1-6
La lección de hoy nos acerca a una verdad asombrosa: Dios me conoce mejor de lo que me conozco a mí mismo. El salmista usa varios sinónimos para que no quede duda alguna: Dios sabe todo y me examina. Para algunas personas esa idea puede estar llena de muchos temores, pues no queremos que los demás conozcan nuestros secretos más íntimos.
En cambio, ese temor es infundado, porque a ese conocimiento tenemos que añadirle los ingredientes del amor y la gracia. Lo que Dios sabe sobre mi vida se mezcla con el amor de su Hijo Jesucristo y esta es la mejor de las noticias. Cuando el autor reconoce que “tienes puesta tu mano sobre mí”, nos recuerda que, a pesar de saber todo sobre mí, me protege, me ama tal y cual soy. Su amor es auténtico, está en todo lugar y no tiene la mínima intención de apartarse de nuestras vidas.

Richard Rojas Banuchi
Pregunta para reflexionar:
¿Qué aspectos de mi vida necesito conocer y aceptar del mismo modo que Dios conoce y ama?
Dios, ayúdame a entender la profundidad y anchura de tu amor por mí. Aumenta ese amor en mi vida, de modo que pueda compartirlo con las demás personas. Amén.
Reconocer que Dios ha estado presente nos hace vivir vidas agradecidas.
