Tiempo Ordinario

pausa

Detente un momento. Respira profundo. El Espíritu de Dios está más cerca de lo que imaginas, moviéndose en tu vida incluso ahora. Abre tu corazón para que puedas escuchar.

escucha

El cuerpo humano, aunque está formado por muchos miembros, es un solo cuerpo. Así también Cristo. Y de la misma manera, todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, fuimos bautizados para formar un solo cuerpo por medio de un solo Espíritu; y a todos se nos dio a beber de ese mismo Espíritu.

1 Corintios 12:12-13

 

piensa

Hay momentos en los que sentimos que no encajamos. Como si fuéramos diferentes de una manera que nos separa de los demás. En la escuela, en la iglesia, incluso en casa, esa sensación puede ser pesada. Pero Pablo nos ofrece otra imagen: somos un solo cuerpo. No porque seamos iguales, sino precisamente porque somos diferentes. Cada persona aporta algo único, y juntas formamos algo completo. El Espíritu de Dios no borra nuestras diferencias; las une. Nos conecta más allá de lo que nos divide: idioma, cultura, personalidad, historia. En Dios, nadie queda fuera, todos somos incluidos. Ser parte del cuerpo significa que tu presencia importa. Tu voz cuenta. Tu historia tiene un lugar.Y también significa que necesitamos a los demás. Nadie vive la fe en solitario. El Espíritu nos reúne, nos sostiene y nos envía juntos. Quizás hoy es un buen día para recordar: que tú también perteneces.

Jhanderys Dotel-Vellenga

Jhanderys Dotel-Vellenga

Pregunta para reflexionar:
¿En qué momentos te has sentido parte de algo más grande que tú?

Ora

Dios, recuérdame que pertenezco. Ayúdame a ver el valor de otras personas y a caminar junto a ellas. Únenos en tu amor. Amén.

Ve

Sal al mundo con atención y valentía. El Espíritu de Dios va contigo, guiando tus pasos y usando tu vida para traer amor, justicia y esperanza.