Tiempo Ordinario
A tu señal: Estás aquí. Has aparecido. Eso importa.
Prepárate: Haz una pausa. Respira. Deja que tu corazón se ponga al día.
Quédate quieto un momento. Deja que el Espíritu se mueva.
Y escucha la verdad de Dios.
Haz tu trabajo exterior haz los preparativos en el campo; entonces podrás construir tu casa.
Proverbios 24:27
En el antiguo Israel, la gente no elegía un lugar al azar y empezaba a construir una casa. Eso habría sido un desastre. Primero tenían que averiguar si la tierra podía albergar vida. ¿Había agua? ¿Podría crecer algo allí? Porque si el terreno no podía sostenerte, nada de lo que construyeras duraría.
Sinceramente, eso me toca muy de cerca. Ya estás construyendo una vida: con tus elecciones, tus relaciones, lo que te importa, a qué dedicas tu tiempo. Y debajo de todo ello está la misma pregunta: ¿Esto me sostendrá?
Dios no te pide que lo tengas todo resuelto. Pero a Dios sí le importa el suelo sobre el que estás construyendo: lo que te está dando forma, lo que te está alimentando, lo que se está convirtiendo silenciosamente en tus cimientos.
Así que quizá el punto de partida sea sencillo, aunque te resulte desconocido. Ve un poco más despacio. Conoce mejor a Dios, no como una idea, sino como alguien real. Habla. Escucha. Sé curioso. Con el tiempo, tu vida empieza a arraigarse en algo firme. Algo que no desaparecerá cuando todo lo demás te parezca incierto. Y ése es el tipo de suelo que realmente puede sostenerte.

Brenda Thompson
Pregunta para reflexionar:
¿Qué hay en tu vida ahora mismo (amigos, hábitos, objetivos, redes sociales, etc.) que pueda estar moldeándote más de lo que crees?
Dios, a veces no estoy seguro de sobre qué estoy construyendo mi vida. Ayúdame a reducir la velocidad lo suficiente como para darme cuenta de dónde estás. Enséñame lo que es verdadero y firme, incluso cuando todo lo demás me parezca incierto. Ayúdame a cultivar algo bueno, real, profundo y duradero. Amén.
Vete. Estás preparado.
Empieza a practicar hoy. Busca una forma sencilla de construir tu vida sobre Dios.
Empieza poco a poco. Presta atención. Observa dónde está actuando Dios.
Dios está contigo, siempre.
E incluso el más pequeño paso de fe puede empezar a hacer crecer algo fuerte.
