Journey to the Cross
Con un corazón abierto y humilde, respira y deja espacio para que Jesús salga a tu encuentro allí donde te encuentres hoy.
Dad gracias al Señor porque es bueno porque su amor fiel es eterno. Que lo diga Israel: «¡El amor fiel de Dios dura para siempre!».
Salmo 118:1-2
No podía estar más nerviosa. Nunca había asistido a una entrevista de trabajo formal, y notaba que me temblaban las manos cuando el subdirector me hizo pasar al despacho del dueño de la tienda. Sin vacilar, el dueño de la tienda se levantó, me tendió la mano y me dijo con auténtico entusiasmo: «¡Gracias por solicitar el trabajo!». Luego se volvió hacia la subdirectora y le dio las gracias por haberme hecho pasar. Treinta minutos después, estaba recorriendo la tienda con el propietario. Cada persona con la que nos cruzábamos -tanto clientes como empleados- recibía un sincero agradecimiento por algo.
El amor fiel de Dios hacia nosotros dura para siempre. El amor humilde recuerda la bondad de Dios. Una forma de poner en práctica el amor humilde es siendo agradecidos. La gratitud nos mantiene con los pies en la tierra, recordándonos que dependemos de Dios, no de nosotros mismos.

Brian Prior
Pregunta para ponderar:
¿A quién puedes decir «gracias» hoy?
Dios, ayúdame a vivir cada día con amor humilde, confiando en ti, notando tu bondad y compartiendo tu misericordia con el mundo que me rodea. Una forma en la que he notado tu bondad esta semana es…
Amén.
Ve este día, llevando el humilde amor de Dios al mundo.
