Tiempo Ordinario

pausa

Detente un momento. Respira profundo. El Espíritu de Dios está más cerca de lo que imaginas, moviéndose en tu vida incluso ahora. Abre tu corazón para que puedas escuchar.

escucha

¡Cuántas cosas has hecho, Señor! Todas las hiciste con sabiduría; ¡la tierra está llena de todo lo que has creado! Allí está el mar, ancho y extenso, donde abundan incontables animales, grandes y pequeños;

Salmos 104: 24-25

piensa

A veces vamos tan rápido que olvidamos mirar a nuestro alrededor. La creación se vuelve fondo, no foco. Pero este salmo nos invita a detenernos y observar: la tierra está llena de vida. El Espíritu de Dios no solo obra en las personas. También está presente en todo lo creado: en el movimiento del mar, en los animales, en el viento, en los ciclos de la naturaleza. Eso significa que el Espíritu nos rodea constantemente. No está limitado a un lugar ni a un momento. Está activo, creando, sosteniendo, y renovando. Cuando prestamos atención, empezamos a notar esa presencia. Un bello atardecer, el sonido de la lluvia, el olor del pasto húmedo, el ritmo de la vida. Todo puede convertirse en un recordatorio de que no estamos solos. Estar llenos del Espíritu también implica aprender a ver. A reconocer la vida como un regalo y a cuidar lo que Dios ha creado. Hoy, tal vez, el Espíritu te está hablando a través de lo sencillo, de lo que a menudo ignoramos.

Jhanderys Dotel-Vellenga

Jhanderys Dotel-Vellenga

Pregunta para reflexionar:
¿Dónde has visto la presencia de Dios en la creación recientemente?

Ora

Espíritu creador, abre mis ojos para verte en el mundo. Enséñame a cuidar la vida que me rodea. Hazme más consciente de tu presencia. Amén.

Ve

Sal al mundo con atención y valentía. El Espíritu de Dios va contigo, guiando tus pasos y usando tu vida para traer amor, justicia y esperanza.